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MERIDA, YUCATAN, 22 de junio de 2022.-  Con una modesta y sencilla convivencia, los pocos locatarios que aún laboran en el Bazar de Fierreros, festejaron el LXII aniversario de la inauguración de ese sitio comercial ubicado en la calle 67 entre 58 y 60, Centro, de esta ciudad.

La efeméride fue el 19 del presente mes y asistimos por invitación del Ing. René Flores Ayora, hijo de Don Rubén Flores Pérez, uno de los 50 fundadores de aquel lugar el 19 de junio de 1960, según consta en una placa adosada en la fachada del predio.

Con ricos kibis y cerveza bien helada, la convocatoria fue para estar presentes a las 12.30 horas del sábado 18, un día antes para no chocar con el Día del Padre y puntuales llegamos a la cita donde ya nos esperaba el anfitrión en la puerta de los locales que por años sirvió de centro de trabajo a su progenitor.

Pudimos observar que del medio centenar de pequeños negocios, a la fecha solo funcionan 5 o 6, cuyos propietarios también son descendientes de los iniciadores del bazar, los cuales se resisten a dejar la actividad que heredaron.

Por tal motivo, el sitio permanece semi desierto y hasta abandonado, la vía de acceso está plagada de baches, hay basura acumulada por doquier, pero los escasos locatarios de allí obtienen ingresos para mantener sus familias.

Al igual que hace seis décadas, en este zoco hay excelentes artesanos y torneros cuyas manos hábiles manejan con destreza el metal para confeccionar diversos objetos que no se venden en otros establecimientos y que son de gran utilidad en el hogar o en la oficina.

Flores Ayora recordó que en l Bazar de Fierreros, también conocido como Bazar de Chachareros, se podía encontrar desde un tornillo hasta una veleta para extraer agua de los pozos, también se fabricaban partes automotrices  que ya estaban descontinuadas por las grandes empresas del ramo.

Recordó que en los años 60’s del siglo XX, el eminente oftalmólogo yucateco, Dr. Fernando Castilla Centeno, recurrió a los chatarreros para que le fabriquen una pieza milimétrica que se dañó en un aparato sofisticado importado que usaba para sus consultas médicas y que sólo había en los Estados Unidos de América, pero implicaba tener que enviar el artefacto al fabricante.

El galeno resolvió el problema con la ayuda de un tornero quien hizo la pieza requerida y dijo que así hay cientos de anécdotas relacionadas con las tareas que se llevaban a cabo, algunas de las cuales aún persisten.

Cabe recordar que antes de 1960, los chachareros estaban instalados en el parque “Eulogio Rosado”, enfrente de lo que era el edificio del Servicio Postal Mexicano (correos), pero en 1958, el alcalde meridano, Luis Torres Mesías dispuso retirar de la vía pública todos los puestos que invadían las  arterias aledañas al mercado municipal “Lucas de Gálvez”, del Portal de Granos y la 65 de la 56 a la 60.

Fue así que los chatarreros se avocaron a localizar un sitio apropiado para reubicarse y hallaron el que hasta hoy ocupan, para comprarlo y edificar sus locales hicieron una especie de mutualista, cada uno aportaba 10 pesos semanales hasta reunir el monto de la inversión.

Finalmente, el 19 de junio de 1960, el primer edil Torres Mesías y los directivos del bazar lo pusieron en servicio en medio del júbilo de los locatarios y de los “marchantes” que solían usar los servicios de aquellos.

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