Café de Prensa por Adriana Vargas León

PROGRESO, YUCATAN, 17 de julio de 2026. — A días de que arranque la temporada de captura de pulpo, el puerto de abrigo de Yucalpetén amanece con el agua al ras de la quilla y los pescadores, con el ceño fruncido. El azolve que se extiende desde la bocana hasta la dársena principal ya dificulta las maniobras de entrada y salida de las embarcaciones, una señal que la gente del mar conoce bien y que esta vez prendió las alarmas en la comunidad ribereña.

Los hombres de mar Manuel Rivero y Gabriel Peraza contaron que, mientras el Gobierno del Estado destina miles de millones de pesos a la ampliación y al dragado de la terminal remota del puerto de altura, el puerto de abrigo se quedó sin mantenimiento desde hace varios años. El lodo, dicen, ya complica las maniobras de la flota mayor en plena temporada de langosta y amenaza con ponerse peor cuando, el próximo 1 de agosto, más de 400 embarcaciones deban zarpar cargadas de hielo, combustible, víveres y tripulación rumbo a los bancos de pulpo.

El problema se concentra entre la bocana, la dársena y el tramo cercano al puente que comunica ambas riberas de Yucalpetén. Cuando bajan las mareas, el agua alcanza niveles que varan a los barcos y ponen en riesgo a las tripulaciones. Los pescadores de la comunidad piden que las autoridades estatales y federales entren al quite con un dragado de urgencia antes de que el arranque de la temporada de pulpo deje a las familias del puerto sin su principal jornada del año.

La pesca ribereña y la de altamar son el motor económico de decenas de familias de Progreso, Chelem y Chuburná Puerto. Que el puerto de abrigo funcione no es un capricho: es lo que sostiene a los hombres de mar que madrugan para que en las mesas de Mérida, de Yucalpetén y de la costa llegue lo que se levanta del Golfo.