Café de Prensa por Adriana Vargas León

PISTÉ, TINUM, YUCATÁN, 17 de julio de 2026. — A las 20:15 horas, decenas de vecinos de esta comisaría de Tinum empezaron a caminar por la calle principal con mantas y pancartas. Una hora después, pasadas las nueve de la noche, ya estaban concentrados en el centro del pueblo: la “Gran marcha-caravana” para exigir la reapertura del Parador Turístico de Chichén Itzá.

El reclamo es económico. A 47 días de la entrada en funciones del Centro de Atención al Visitante (Catvi), los vecinos calculan que el cierre del parador ha vaciado las cajas del pueblo. “Sólo ha provocado un desastre económico a la población y a las comunidades aledañas a la zona arqueológica”, resumieron los inconformes en su convocatoria.

La afectación pega parejo: artesanos, vendedores, guías de turistas, taxistas, mototaxistas, comerciantes, cocineros, restauranteros, carniceros, fruteros, empleados y empresarios del ramo turístico. Durante la protesta, uno de los oradores recordó que la economía local “es como un árbol que se seca cuando no se le riega; con la imposición del Catvi, el árbol fue talado”.

La marcha terminó a las 21:20 horas. Antes de dispersarse, los participantes exigieron la destitución de la directora de la zona arqueológica, María Guadalupe Espinosa Rodríguez, y del director del Centro INAH-Yucatán, Víctor Arturo Martínez Rojas. Las mantas quedaron colgadas en el centro de Pisté como evidencia de la inconformidad, a la espera de una respuesta que hasta la medianoche no había llegado.