Café de Prensa por Adriana Vargas León

TEYA, YUCATAN, 18 de septiembre de 2026.- Martha Collí Brito aprendió de su madre el arte de urdir hamacas, un conocimiento que ha permanecido en su familia y que forma parte de su vida cotidiana.

Con el paso de los años, esa tradición se convirtió también en una fuente de ingresos para su hogar. La elaboración de hamacas le permite aprovechar un oficio aprendido desde su entorno familiar.

Tras enviudar, la artesana de Teya dedicó mayor tiempo a esta actividad. El trabajo con los hilos y el tejido pasó a ocupar un lugar central en su esfuerzo para salir adelante.

La confección de cada hamaca reúne conocimientos transmitidos entre generaciones y requiere atención durante el proceso de urdido. Así, la práctica conserva un valor cultural y, al mismo tiempo, una utilidad económica para quien la realiza.

La historia de Martha Collí Brito refleja cómo un saber heredado puede sostener a una familia. Desde Teya, su labor mantiene vigente la tradición de las hamacas como parte del trabajo artesanal de Yucatán.