MERIDA, YUCATAN, 29 de junio de 2026. — Cuando el sol de este domingo cae sobre Mérida y las familias salen a caminar por los parques del barrio, algo ha cambiado en el aire. Treinta y siete parques han despertado con pintura fresca, cuatro canchas mundialistas esperan el primer gol de la tarde, y el Mercado Lucas de Gálvez —esa central de abastos que late desde hace décadas— recuperó sus fachadas, sus murales y hasta el paso peatonal.
La presidenta municipal Cecilia Patrón Laviada lo llamó “Mérida Enchula”, pero quienes recorren las colonias del sur y poniente de la ciudad saben que se trata de algo más que pintura: es sentido de pertenencia. En la Unidad Morelos, en Paseo de las Fuentes, en Santa Rosa y en la Mercedes Barrera se estrenaron domos donde los niños ya juegan bajo la sombra. En Santa María Guadalupe hay un parque nuevo. En Villa Magna del Sur, dos canchas que esperan el silbatazo.
Los informes a la mano indican que 24 áreas infantiles están en mejora, 30 cuentan con levantamientos técnicos hechos junto con la Facultad de Arquitectura de la UADY, y el Centro Histórico sumó 471 metros cuadrados de banquetas ampliadas para que la gente camine sin prisa. Veintiséis maceteros con especies endémicas, 17 bancas con sombrillas, murales que cuentan quiénes somos.
Al caer la tarde de este domingo, mientras los abuelos se sientan bajo los domos nuevos y los niños corren en las canchas recién pintadas, queda claro que la mejor inversión de una ciudad no se mide en pesos sino en los espacios donde las familias eligen quedarse un rato más. Eso es Mérida Enchula: la ciudad que se arregla para recibir a los suyos.


