Café de Prensa por Adriana Vargas León

MÉRIDA, YUCATÁN, 5 de agosto de 2026. — En la península de Yucatán, cada vez son más las personas que deciden alzar la mano, romper el estigma y buscar ayuda profesional. Los diagnósticos de depresión aumentaron un 10.2 por ciento en la región, una cifra que, de acuerdo con especialistas, no solo refleja un problema creciente sino también una comunidad que está aprendiendo a cuidar de sí misma.

De acuerdo con la información disponible, el incremento en los diagnósticos responde en buena medida a que más yucatecos están reconociendo los síntomas a tiempo y acudiendo a consulta. Lo que antes se callaba por miedo al qué dirán hoy comienza a nombrarse en los hogares, los centros de trabajo y las consultas médicas de la capital y los municipios.

El dato encuentra eco en los consultorios y las clínicas comunitarias de la entidad, donde la conversación sobre salud mental va ganando terreno entre familias que hasta hace poco preferían guardar silencio. Los especialistas consultados coinciden en que reconocer los síntomas y buscar atención es el primer paso para sanar.

En Mérida, los servicios de atención psicológica han registrado una mayor afluencia en los últimos meses, una señal de que el mensaje está calando: pedir ayuda no es debilidad, sino un acto de fortaleza. Los espacios comunitarios y los centros de salud van abriendo la puerta a un tema que durante años permaneció en penumbras.

Esta noche, mientras la brisa corre sobre el antiguo Mayab y las luces de la ciudad comienzan a apagarse, el dato invita a una pausa serena: la jornada que cierra deja la certeza de que cada vez son menos los que enfrentan la oscuridad en soledad.