MÉRIDA, YUCATÁN, 5 de julio de 2026.- A la directora de RadioMayabTV, la antropóloga Adriana Vargas León, le basta una semana de julio para sentar una tesis incómoda sobre cómo se está jugando la política en Yucatán, y sobre todo cómo se está jugando entre mujeres.
El punto de partida es la inconformidad que una de las diputadas locales, identificada en la columna como C.R.M., expresó por una expresión callejera (“¡P – – – a!”) que le dijeron. La reacción, reconoce Vargas León, está mal. Pero la otra verdad, advierte, es que esa legisladora es una funcionaria sin oficio, que obedece la línea de sus patriarcas políticos y que se ha sumado a una purga política contra otra mujer.
La columnista describe una estrategia orquestada desde un “cuarto de guerra”: para evitar que se les acuse de misóginos, los operadores políticos habrían enviado a otras mujeres como infantería a lanzar ataques con argumentos pueriles. La otra diputada mencionada, N.P.L., es caracterizada como una legisladora que “hace circos brincando charcos” y cuya labor legislativa no ha dejado nada rescatable.
Vargas León cuestiona la sororidad rota: las diputadas en cuestión estarían atacando a quien, según la lectura de la columnista, aparece como la candidata puntera en la carrera por la Alcaldía de Mérida, y lo harían por encargo de los patriarcas de su propio partido. A cambio, asegura, esperarían la recompensa típica del sistema: mientras les sirvas, te usarán; cuando no, te desecharán.
La columna cierra con un señalamiento más amplio: esas mujeres son, dice Vargas León, “carne de cañón del sistema político yucateco machista”, alentadas por una cultura que sigue siendo profundamente patriarcal y que, paradójicamente, las convierte en artillería útil de los hombres a los que dicen enfrentar.
El post original en la fan page de RadioMayabTV fue firmado por la Antrop. Adriana Vargas León como Directora de RadioMayabtv y ha generado una conversación intensa en comentarios: 18 reacciones, 5 compartidos y cuatro réplicas de lectoras que coinciden en que la política local exige coherencia, no sólo consignas.


