Café de Prensa por Adriana Vargas León

MERIDA, YUCATAN, 28 de junio de 2026. — Hay domingos que huelen a pozole y a tierra mojada. Y hay domingos, como este, que huelen a jarana, a bisutería recién pulida y a pastel de tres leches horneado por manos meridanas. En la cancha techada de la Unidad Morelos, al sur de la ciudad, el “Mercadito Aliados por Mérida” convirtió una tarde cualquiera en una postal de lo que Yucatán hace mejor: comunidad.

La cita arrancó con las caderas mandando. Decenas de vecinas se soltaron en una clase de zumba que hizo temblar el piso de la cancha, y de ahí en adelante la colonia no paró. Niños correteando entre puestos de artesanías, parejas curioseando macetas de suculentas, y un señor con su perro chihuahua comprando un collar tejido a mano — así se ve la participación ciudadana cuando no necesita micrófono.

Pero el momento que se robó la tarde fue cultural. Alumnos de los Centros Aprende Zazil-Há, San José Tecoh, Miraflores y Sara Mena subieron al escenario con un desfile de colores: jaranas que sonaban a fiesta de pueblo, jazz que nadie esperaba encontrar en la Morelos, y danzas hawaianas que arrancaron aplausos hasta de los más serios. “Cuando la ciudadanía participa y se organiza, logramos colonias más unidas”, soltó Carlos Carrillo Paredes, titular de Participación Ciudadana, mientras los emprendedores despachaban sus últimos postres.

Dieciocho proyectos locales — desde impresiones 3D hasta accesorios para mascotas — le demostraron a Mérida que el talento no viaja, se queda. Y se queda aquí, en las colonias, esperando una cancha techada y un domingo sin prisa.