MERIDA, YUCATAN, 25 de julio de 2026. — Entre las jornadas de mantenimiento de áreas verdes y el cuidado de las calles de la capital, Juan de Dios Can Yah encuentra otro oficio: el bordado a punto de cruz con el que elabora ternos por encargo.
El trabajador de Servicios Públicos Municipales, originario de Teabo, aprendió de su abuela desde adolescente a trabajar servilletas y piezas pequeñas. Con los años fue afinando la mano hasta dedicarse a prendas tradicionales llenas de color, una tarea que conserva en sus ratos libres.
Ahora tiene en proceso dos ternos para quinceañeras. Cada pieza exige horas de puntadas, selección de hilos y paciencia; el artesano reconoce que el aprecio de quienes reciben su trabajo también alcanza a su familia y a la tradición que le enseñaron en casa.
Su historia corre entre la faena cotidiana y el oficio heredado: después de dejar en orden las áreas verdes, toma la aguja para atender pedidos. De acuerdo con la información disponible, mantiene abierta esa labor artesanal como una fuente adicional de trabajo y como una forma de no soltar las costumbres yucatecas.



