Café de Prensa por Adriana Vargas León

MERIDA, YUCATAN, 15 de julio de 2026. — A la sombra de los portales y a lo largo de las aceras del centro, los vendedores ambulantes que viajan cada día desde las comisarías y poblados conurbados esperaban que las vacaciones de verano les devolvieran el golpe de las últimas quincenas frías. Limones, huayas, aguacates y pitahayas, acomodados con cuidado sobre mantas y cajas de madera, se ofrecían como siempre, pero esta vez la clientela no llegó al ritmo de otros años.

De acuerdo con la información disponible, los comerciantes coinciden en algo que pocos se atreven a decir en voz alta: en este periodo vacacional las ventas simplemente no despegaron. Hay quien atribuye el fenómeno a que las familias yucatecas optaron por salir de la ciudad antes que por recorrerla, y hay quien señala que la clientela foránea llegó, pero con la cartera más apretada de lo habitual.

Vacaciones de medio pelo para los vendedores ambulantes del centro de Mérida
Vacaciones de medio pelo para los vendedores ambulantes del centro de Mérida

El caso es que doñas y señores que desde temprano bajan de comisarías como Cholul, Chablekal, Komchén, Molas, Texán y Tahmek para instalar sus puestos sobre las aceras de la Plaza Grande, el mercado de San Benito y los accesos a los parques, terminaron la jornada con menos producto vendido y más producto regresado a casa.

Más allá del balance, la escena se repite cada mañana y cada tarde: gente del pueblo que madruga, carga su cosecha o su mercancía y se viene a la capital a ganarse el día. Esa es la cadena que sostiene la conversación de barrio, la que le pone fruta fresca a la mesa de los meridanos y la que, en silencio, mueve la vida cotidiana del Mayab. Si las vacaciones no apretaron como se esperaba, la próxima quincena, dicen, dirá si el resto del verano alcanza para levantar la rampa.